ÁCIDO ARAQUIDÓNICO Y SALUD
Clasificar el ácido araquidónico como dañino para la salud y el omega-3 como positivo, resulta muy simplista. El efecto del ácido araquidónico en la salud se debe ver dentro de un nivel macro, como parte de una dieta total, así como también del estado de salud general de un individuo.
El ácido araquidónico, en el contexto de una dieta total, no resulta dañino, cuando se consume con moderación, en relación a la ingesta de los ácidos grasos omega-3. Esto se ha comprobado cuando en poblaciones de japoneses, con una alta ingesta de omega-3 (ingesta promedio de omega-3 total de 860 mg/d), se aumenta el consumo de ácido araquidónico entre 800 mg a 1.5 g diarios (vs la ingesta promedio usual de 175 mg/d). El aumento en estos niveles, a partir del consumo de alimentos fuente de ácido araquidónico, no muestra cambios negativos en lípidos en sangre (colesterol, triglicéridos), e indicadores de coagulación. Por lo tanto, se puede concluir que su ingesta no es problema, siempre que sea moderada y en balance con otras fuentes de la dieta. Esto se traduce sencillamente en mantener un consumo regular de pescados ricos en omega-3 (salmón, trucha, atún fresco, sardinas, arenque), de al menos 3 veces por semana, balanceado con las fuentes de ácido araquidónico (carne, pollo, huevos) y aceites ricos en omega-6 (cártamo, girasol, nueces). En resumen lo importante en cuanto a dieta es moderación y variedad.
Otro punto importante a considerar respecto al ácido araquidónico y salud, es que se ha comprobado que también produce mediadores anti inflamatorios, así que no todas las sustancias que produce son potencialmente dañinas.
Además, se ha comprobado que el ácido araquidónico tiene un rol clave en el desarrollo neurológico, por lo que no todos los eicosanoides producidos se asocian a situaciones patológicas. Prueba de esto es que la leche humana contiene niveles importantes de ácido araquidónico, y cuando se agrega a fórmulas infantiles, junto con el omega-3 DHA, permite a los bebés nacidos prematuramente lograr un desarrollo del sistema inmune similar al observado en bebés alimentados con leche materna.
Finalmente se debe considerar el efecto del ácido araquidónico dentro de la salud total del individuo. Se ha comprobado que personas con ciertas alteraciones genéticas pueden ser más susceptibles a sus efectos inflamatorios. Por lo que en aquellos en que ya hay una condición inflamatoria, es probable que no sea positivo incrementar su consumo a partir de la dieta.